jueves, 7 de abril de 2016

Mirarse el corazón

Mirarse el corazón
Y ver que está a punto de estallar
Que casi no tiene espacio para tanto latir
Que  los pulmones le oprimen y estos a su vez no tienen tiempo de llenarse entre latido y latido.
Y todo ocurre tan deprisa que el tiempo se deshace tan rápido como el hielo al sol en un día de verano.

Y el vértigo que produce asomarse a tus pupilas estremece mi piel.
Y dejo de ser dueña de mis palabras que se niegan a salir y quedan atravesadas todas, todas en mi garganta, queriendo pedir permiso al corazón para salir y el corazón no da a basto.

El cuerpo no da a basto.
Se queda atrapado entre latidos amontonándose en el pecho, pulmones a medio llenar, palabras que no se atreven a ver la luz y las emociones saliendo a borbotones por los poros de mi piel, una mente que no consigue poner orden en este cuerpo desbordado.

Y el beso para el tiempo por un instante.
El instante.
Late de nuevo

Y descubro que aún tengo corazón
Y me emociona
Y no sé por qué
pero las lagrimas
invaden mis ojos.

Late.
Y no duele.

Sara Gómez  Mendiguchia

#adeshoras