sábado, 7 de mayo de 2016

Tus lágrimas

Tus lágrimas se me clavan como agujas en el alma. Como astillas en la piel que la rasgan y se quedan clavadas y cuando más intentas sacarlas, más duelen.

Me duele así, como duelen las heridas en agua de sal.
Me duele así, como duele el pecho cuando ves el dolor intangible, pero tan cierto como tú y yo, y no te deja respirar y sientes el vacío en las venas y no sabes como aliviarlo, no sabes...no sabes.

Y nada es suficiente.
No encuentro el antídoto que cure tu alma.
No encuentro el consuelo que alivie tu ser.
No encuentro pañuelo que seque tus lágrimas, porque las lagrimas lo inundan todo y no hay nada que las detengan, no hay dique que resista las embestidas del mar embravecido y no hay océano capaz de vaciarse hasta sacarse. Y así es tu alma y así son tus lágrimas, imposible detenerlas e imposible vaciarte de ellas.

Así son las lagrimas.
Y así duelen.
Duelen igual que el dolor que te las provoca. Igual.
Como el tiempo cuando quieres que se detenga y crea esta angustia infinita al saber  que  se va. Sin  tregua.

Y le robamos diez segundos

Sara Gómez Mendiguchía