sábado, 7 de mayo de 2016

Y un beso para mis pies

Hay caminos con una sola dirección.
Hay veces que no sabes si caminas en contracorriente o habitas en un camino que no es el tuyo, que no te pertenece aún cuando estás sobre él.

Pero todo se dibuja ante tus ojos con una belleza extraña, con la dulzura exhibiéndose con toda su fuerza, con la ternura y la fuerza de una vida que roza lo existencial y casi te sientes etérea y volátil, para caer con toda la fuerza y el peso, de bruces, contra el suelo.

Y no es final. Nunca es el final. Siempre encuentras la manera de levantarte erguida y continuar. Siempre hay alguien que te presta sus fuerzas y vuelves, no sabes si entera o a pedazos, pero vuelves y todo recobra su luz.
A veces...

Por eso guardo en el bolsillo la luz de la luna, una estrella que me guíe, el rumor de las hojas del árbol más viejo del mundo y un beso para mis pies.

Sara Gómez Mendiguchía