miércoles, 18 de febrero de 2026

Hoy

Hoy no sé qué hago aquí escribiendo al viento. 
Quizás escribir al viento, y que se lo lleve lejos, sea la respuesta. 
En este silencio sepulcral en mitad de la noche, donde los pensamientos discurren con una ferocidad que me abruma, intento ponerles orden. Pero me atrapan, me invaden, me asfixian, y no sé por qué. 
Es como si la oscuridad despojara a mi mente de sus filtros, dejando que cada duda, cada recuerdo y cada '¿qué hubiera pasado?' se conviertan en gigantes en el rincón de mi habitación. Busco una salida en la quietud, pero el silencio no se convierte en vacío; es como un eco ensordecedor de todo lo que he postergado sentir.
Quizás los pensamientos no sean nuevos, quizás sea que en la soledad de la madrugada ya no encuentro dónde esconderlos. 
Me quedo aquí, suspendida en este vacío de luz, esperando que el amanecer traiga consigo la tregua que mi mente me niega, deseando que el sol disuelva las sombras que hoy parecen tener manos y voz propia.


Sara G. Mendiguchia

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