Eres mi montaña, esa mole de piedra y misterio que me desafía a dejar atrás todo lo que creía saber sobre el suelo firme.
Eres una montaña de seda y granito, de sendas tocadas por la nieve y de abismos donde el placer no tiene fondo.
Este descanso absoluto donde el mundo calla,
justo en la ventana de tus ojos.
Donde la montaña se pierde y toca el cielo, suave, entre nubes de algodón.
Sara G. Mendiguchia
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