jueves, 5 de diciembre de 2013

LA FUERZA DE MIS ALAS

No es casual que exista un dicho que diga que el que tienen un amigo tiene un tesoro.
La amistad, ese afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente reciproco, que nace y se fortalece con el trato. Para muchos los amigos son mucho mas que eso, son  la prolongación de la familia, es un tipo de relación tan importante como la de un hermano o hermana.

La amistad esta llena de matices. De los muchos conocidos a los escasos amigos del alma.
Las amistades que no se profundizan. Las amistades que lastiman. Partiendo de la hospitalidad como metáfora de la amistad, como el aprendizaje para crear un espacio donde el amigo se sienta acogido y pueda ser él mismo, sin máscaras ni necesidad de quedar bien. Un intercambio de sentimientos con otra persona, la ayuda y el afecto mutuo, compartir confidencias, experiencias, emociones, sufrimientos, alegrías, éxitos, fracasos, un sin fin de sentimientos que nos hacen estar en sintonia con la otra persona. Aumentan nuestra autoestima al sabernos comprendidos y apoyados.

Puedo decir que me siento afortunada, en cuanto amistades se refiere, que cuento con personas maravillosas que hacen mi vida más fácil, me hacen mejor persona , son las fuerza de mis alas.

Tengo mis alas desplegadas. Son amplias, majestuosas. Llevan los colores de la vida. Hechas de retales, retales que representan los momentos regalados por las personas que hacen el camino a la inmortalidad más bello, más fácil, inmensamente feliz. Cada pedacito lleva guardado un recuerdo,  de palabras, de momentos, de sentimientos, de sensaciones. Vosotros sois mis alas. vosotros conseguís que se alcen extensas, bellas, que se agiten , que me alcen. 


Sara Gómez Mendiguchia