lunes, 18 de noviembre de 2013

ME EXCUSO

No sé si vosotros sois conscientes de la pila de excusas que nos ponemos a lo largo del día, de la semana, del mes...
Excusas para no pensar, para no cambiar, para justificarnos y lo peor para auto engañarnos.
Lo cierto es que podemos ponernos mil excusas pero ¿con qué resultado?
Pues bien o tenemos excusas o tenemos resultado. Las dos cosas juntas no.

También tenemos la faceta de excusar a los demás ante errores o comportamientos ajenos con el propósito de "salvarlos" o para que no asuman su parte de culpa. En esto las madres nos convertimos en expertas, mal que nos pese.
Cualquier excusa es buena, o no, pero al menos de manera inmediata tranquiliza la conciencia de quien la usa.
En mayor o menor grado todos nos valemos de justificaciones de lo que pasa o deja de pasar, de porque hacemos o dejamos de hacer. Dicen los expertos que se trata de un mecanismo habitual por el que la persona saca algún beneficio.
Desde luego excusas hay muchas y muy variadas, aquí expongo unas cuantas encontradas en internet:

20 excusas para no ir a trabajar (apuntalas no vaya a ser que te repitas)
20 excusas para no emprender un proyecto ( te las puedes repetir seguramente solo las oirás tú)
20 excusas para no ir a la boda de un amigo ( demasiado usadas, tú verás)
De las cien excusas para librarte de todo me quedo con éstas por simpáticas:
Por llegar tarde:
Me cruce con el profesor de filosofía del secundario y nos quedamos hablando de la inocouidad de los sofismas y se nos paso el tiempo.
Estuve sentado en un banco sentado al lado de una mujer hermosa y media hora me parecieron dos minutos..no es mi culpa es de Einsten.

Como veis si no encontráis una excusa o ya habéis agotado vuestro repertorio , internet nos ofrece las mil y una excusas. Eso sí, hay que tener buena memoria,  por aquello de no repetirnos, de saber en cada ocasión a quien ha ido dirigida , no vaya a ser que nos liemos y al final la excusa acabe siendo un problema.
Pero lo cierto es que, aunque estas excusas puedan resultar simpáticas y en alguna ocasión nos haya salvado de alguna circunstancia incómoda, a mi las que realmente me preocupan son aquellas que usamos  solo para nosotros, esas, que como he dicho antes, tranquiliza nuestra conciencia, al menos de momento.
El caso es que todos tenemos una gran caja de excusas a modo de gran caja de herramientas mental, que llevamos y utilizamos para ser o parecer coherentes y si no la tenemos la buscamos.
Tanta energía puede consumir, que a la mente no le resulta difícil producir más y más excusas.
Aunque mucho me temo que tampoco es gratis.
Si nos paramos a pensar un momento, si realmente ves algo y quieres hacerlo entonces ¿por qué poner excusas y no solucionarlo para alcanzar tu objetivo?
Pero claro poniéndonos excusas evitamos riesgos, evitamos el fracaso, nos resistimos a los cambios y salvaguardamos nuestro amor propio.
Lo peor de ponernos excusas es que nos mantenemos inertes.
¿qué hacemos entonces?
Simplemente dejar de ponerlas, porque es la única manera de avanzar.

Existe un viejo refrán judío que dice que si no quieres hacer algo, cualquier excusa el buena.