Creo que es la interjección más romántica de nuestro idioma, pues lleva impreso la entrega total a algo que no controlamos.
Es una palabra que sabe a esperanza,
pero también a una dulce vulnerabilidad.
Es un anhelo puro.
Es la belleza de lo que aún puede ser,
el brillo en los ojos antes de un reencuentro
y la música que suena en el silencio cuando pienso en ti.
Es un latido, un puente de seda entre el alma y la suerte, la interjección de un pecho conmovido que en cinco letras busca retenerte.
Es la esperanza que no tiene prisa,
el beso que aguarda en la oscuridad,
la curva perfecta de una sonrisa
pidiéndole un guiño a la eternidad.
el beso que aguarda en la oscuridad,
la curva perfecta de una sonrisa
pidiéndole un guiño a la eternidad.
Ojalá
Sara G. Mendiguchia
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