martes, 5 de mayo de 2026

Pies descalzos

Ya caminé con los pies descalzos, sintiendo el frío de la tierra y el beso áspero de las rocas. Ya devolví el peso de mis pasos, ya me quité el cuero que me separaba de lo real. 
Dejé que el mundo escribiera en mi piel y me enseñaron la geografía de mi ser. 
Perdí la prisa por llegar a ninguna parte. 
Entregué mi piel a el hambre del camino y me clavó sus espinas como besos desesperados. 
Ya caminé con los pies descalzos y en cada paso sentí el crujido de las cadenas rompiéndose. 
No camino para encajar, camino para desafiar.
Y mientra camino el polvo se asienta sobre mis huellas, pero el silencio que dejo a mi espalda es más pesado que cualquier sentencia. Ya caminé con los pies descalzos, y en este vacío que ahora habito, mi soledad es el único imperio que acepto.
No hay tregua en mis pasos. He convertido el dolor en combustible y la herida en mi bandera. Que la tierra beba de mi sangre si tiene sed, que el frío me quiebre los huesos si se atreve.
Nada detiene a quien ya no teme a la intemperie. 


Sara G. Mendiguchia

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