jueves, 4 de junio de 2026

Péndulo

Sé que no tengo nada de especial,
que soy apenas un rastro de humo
en una habitación que nadie habita.
A veces me invento un incendio en el pecho
y creo que puedo sostener el cielo,
pero luego me apago, me vuelvo aire,
y me diluyo en el rincón más oscuro.
Y en este vacío no hay dolor,
solo la extraña calma de saberme nadie,
de no deberle un destino al mundo
ni una explicación a mi propio reflejo.
Soy este silencio que se mira las manos,
esperando que el péndulo vuelva a moverse.


Sara G. Mendiguchia

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