Había ceniza en el calendario,
un gris repetido cubriendo los días,
el tiempo marchaba como un falso diario
repleto de planes y de manos frías.
un gris repetido cubriendo los días,
el tiempo marchaba como un falso diario
repleto de planes y de manos frías.
Llegaste sin ruido, doblando la esquina
donde la costumbre lo volvía todo inerte,
y diste la vuelta a mi suerte genuina
con solo mirarme, con solo quererte.
donde la costumbre lo volvía todo inerte,
y diste la vuelta a mi suerte genuina
con solo mirarme, con solo quererte.
Sara G. Mendiguchia
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