entenderías porqué mi mirada
se distrae buscando la tuya
entre cualquier multitud.
Es algo que ha ido creciendo
silenciosamente dentro de mi
hasta echar raíz.
Has transformado
lo ordinario en extraordinario
sólo porque tú estas cerca.
Comprenderías que mi pecho
no guarda un sentimiento,
sino un universo que se expande
cada vez que pronuncias mi nombre.
Te quiero en la geometría de tus gestos,
en el abismo dulce de tus ojos
y en ese silencio compartido
donde las palabras sobran
porque el alma ya lo ha dicho todo.
Si supieras que eres
el destino de todos
mis viajes imaginarios
y el puerto donde mis miedos
finalmente descansan,
entenderías que mi querer
no es un acto de voluntad,
sino una fuerza de la naturaleza.
Sara G. Mendiguchia
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