Es el mar que se agita dentro de mí. Pensar en tí desata en mí una tormenta que arrasa con cualquier cordura. Me hundo en el epicentro de tu oleaje, donde mis sentidos se desorganizan y no saben huir a tierra firme. Es una marea incontrolable que me arranca el aliento y me quema por dentro con un fuego que ninguna lluvia puede apagar.
Mi piel te reclama en la distancia y me mente no encuentra la calma.
Habito una ausencia en una habitación sin ventanas, sin salida, esperando sueños que no aparecen.
Tu recuerdo es la tormenta perfecta de mi cuerpo. Y mi mente naufraga en la inmensidad de tu lejanía, perdiendo el rumbo y toda lógica.
Me quedo aquí, habitando tu ausencia.
Sara G. Mendiguchia
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