miércoles, 8 de abril de 2026

Resiliencia

Hay días en que el alma se siente como una vela pequeña frente a un vendaval de exigencias. Miras tus manos y te parecen insuficientes para sostener el peso de las horas, los nudos en el pecho y el eco de un mundo que no sabe detenerse. 
A veces el peso del mundo se siente como una roca atada a la cintura, pesada, imponente. 
A veces parece inamovible hasta el punto de faltarnos el aire, de ahogarnos, incluso de aplastarnos. 
Justo en ese momento, en el creemos desfallecer, llega el abrazo, el ánimo y el aliento que empuja la roca por ti. 
Y nos ayudan a desglosar la montaña en pequeños granos de arena. 
Y crece esa valentía que creías perdida y sigues adelante incluso cuando el cansancio parece obligarte a soltar todo. 
Y entiendes que la semilla germinó en la oscuridad antes de ver la luz. 

La fortaleza no siempre es resistir hasta romperse; a veces, la verdadera fuerza está en reconocer nuestros límites, respirar profundo y aceptar que mañana será otra oportunidad para intentarlo de nuevo, un paso a la vez.


Sara G. Mendiguchia. 

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