Tengo una cobardía en el pecho llamada miedo.
Albergo un miedo como quien guarda una tormenta en un frasco de vidrio.
Le observo a menudo.
Le cierro con fuerza y le escondo.
Pero sé que existe.
Es una fuerza que no pide permiso para entrar y reorganizar el mapa de mi cordura.
Es el miedo a no encajar las aristas que nos unen.
Es exponer el mapa exacto de mis ruinas y que no decidas prenderle fuego.
Es el miedo a la "petite mort", a morir un poco en cada entrega, a que la piel se vuelva tan delgada que el roce más leve sea capaz de desarmarnos los inviernos.
Es un abismo con flores.
Donde la brisa pide permiso para rozar la piel.
Donde el miedo se funde con el hambre.
Es el miedo a que el poema sea tan perfecto que nos deje sin palabras para el resto de la vida.
Es mi frasco de la tormenta pidiendo salir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario