lunes, 24 de agosto de 2015

No puedo, ya no

Te dejo escapar
no puedo seguir pensándote
No
No puedo
No puede mi mente
No puede mi corazón
No puede mi piel
Ni mis labios
Ni mis manos
Ya no
Porque muero cada día
y la llaga de tu indiferencia
me hiere
Me hiere
y mis heridas
ya no cicatrizan,
sangran y duelen,
duelen
y cada noche te busco,
te busco en lo intangible de mi imaginación
y entre las líneas de los versos,
entre los segundos del reloj,
entre latido y latido de mi corazón,
entre las palabras que se agotan
y confunden,
entre las sílabas de cada día, 
de cada noche.
Y no estás
y ya no puedo seguir
suicidandome cada noche
con el arma de tu indiferencia.
No, ya no.
O te dejo morir
o muero yo.

Sara G. Mendiguchia