Solo dos palabras.
Y todo empieza a revolotear entre la razón y el corazon.
Y todas las preguntas se atropellan queriendo salir todas a la vez, pero están tan desordenadas que no alcanzan a ser pronunciadas.
Y tratas de poner orden en medio de un huracán, con la cabeza dando vueltas sin control y el corazón en el vórtice.
¿Lo grito o lo guardo?
Sara G. Mendiguchia
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