y no supe que hacer con ellas.
Estallaron en el centro de mí,
como una bomba nuclear,
Primero hacia dentro
y luego hacia fuera y
y se llevaron todo,
arrasando mi mente.
Me sentí en un laberinto
que yo misma construí
Y no supe que hacer con ello.
Intente buscar una salida lógica
pero la lógica no se entiende
con un corazón nublado.
Y me quedé quieta,
inmóvil.
Parada.
No huí de la bomba
Ni intenté salir del laberinto.
Me quedé entre la niebla.
Quieta.
Porque a veces
no saber que hacer
es la una respuesta honesta.
Sara G. Mendiguchia
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