jueves, 15 de enero de 2026

Latidos

Me faltan latidos. 
O me sobran. 
No lo sé muy bien. 
Es como si oyera el eco de mi corazón, 
que hoy a decidido rebelarse en contra del silencio. 
Siento una premura física, una necesidad casi desesperada de que sepas que cada latido mío lleva una sílaba de tu nombre. 
Es un ritmo constante, impaciente, que me empuja a buscarte, que me prohíbe la calma hasta que mis manos no encuentren el refugio de las tuyas.

Es este latido que acaba de ocurrir y el que está por venir. 
Es mi pulso pidiéndote espacio, tiempo y vida. 


Sara G. Mendiguchia


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