sábado, 10 de enero de 2026

Me habita un extraño silencio

Me habita un extraño silencio, ese silencio justo antes del amanecer, donde todo parece pararse por unos instantes para volverse a conectar al ruido de un nuevo día. 
Donde los dueños de la noche se recogen y los habitantes del día se despiertan.

No es la ausencia de ruidos externos, ni la calma de una habitación vacía al atardecer, es algo más denso, un invitado que se ha instalado en el centro de mi pecho sin pedir permiso. 
Un silencio con pulso, una marea lenta que ha subido hasta cubrirme los hombros, dejándome a la deriva en mi propio cuerpo.

Es un desierto que crece, blanco, vasto y mudo.
Es el silencio de un bosque espeso donde mis sentimientos se pierden, donde el eco de lo que fui parece cada vez más lejano. 

Es el silencio donde me refugio para reconectar de nuevo conmigo. 

Asusta, como un monstruo en la oscuridad.
Es una negrura que no asusta por lo que esconde, sino por lo que revela: 

                                           mi propia fragilidad.

Sara G. Mendiguchia

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