jueves, 5 de febrero de 2026

Fuego

Que entre el baile de las luces y las sombras, seamos fuego. 
A veces el mundo parece un salón inmenso, lleno de claroscuros que no terminas de comprender. Hay días en los que te sientes caminar por el borde de la sombra, donde el frío de la duda te roza los hombros y el silencio pesa como el plomo. Y hay otros días donde la luz es tan cegadora que te pierdes en ella, buscando un rastro de ti misma entre tanto brillo ajeno.

Y de repente siento el pulso en mis muñecas y el calor en mi cuerpo. 
Es una llama incandescente alojada en el centro de mi pecho que nació en las noches oscuras, en un invierno de nieblas densas, donde todo lo que veía era una ténue sombra. 

Hasta que entendí que el fuego y la luz era yo. 
Y le dejé arder y fuí como la madera que se convierte en carbón, donde le atraviesa el fuego sin consumirse del todo, despojándose de lo que sobra hasta que solo queda el alma pura, concentrada y lista para arder con una fuerza eterna.

Seamos siempre fuego. 


Sara G. Mendiguchia

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