martes, 11 de febrero de 2014

REFLEJOS DE UNA VIDA

Qué son las cicatrices más que el recuerdo de nuestras heridas.
Nuestras heridas... ¿como fueron provocadas?
Lo bueno de las cicatrices es que al principio quizá duelan, pero poco a poco el dolor se atenúa, también su apariencia, hasta que al final sólo recordamos qué fue lo que la provoco cuando la miramos, pero ya sin dolor. A veces mirarla nos incomoda pero al fin y al cabo ya son parte de nuestro cuerpo y cuentan una historia.
Anteriormente se asumía que en las culturas occidentales las cicatrices eran una característica facial poco atractiva, aunque en las culturas no occidentales se percibiesen como una señal de madurez y firmeza.

Hay otras cicatrices, no las infligidas por caídas, bisturís o personas.
Me refiero a las cicatrices que inevitablemente irán apareciendo en nuestro rostro, esas lineas de expresión que al principio hasta nos hacen gracia y que nos empeñamos en postergar a base de cremas milagrosas o casi...intentando  que nuestro rostro no las refleje .
Pero inevitablemente llegaran, con más o menos gracia irán apareciendo en nuestro semblante más temprano o más tarde , dependiendo de la genética de cada uno.
Probablemente unas de las primeras en aparecer sean las de la frente. 

Quizá  las arrugas de la piel son ese algo indescriptible que procede del alma.
y que se nos acaba por reflejar en el rostro. Puede que el botox , no reírse y procurar no gesticular ayude a postergar un poco más la salida de nuestras marcas de edad. Posiblemente.
Pero lo cierto es que eras primeras marcas de expresión a mi me parecen atractivas, al menos por ahora, denotan que la persona a vivido, a reído , a llorado , a sentido, en definitiva son las marcas de la vida.

El tiempo pasa para todos inevitablemente, a todos nos irán infligiendo cicatrices físicas y emocionales y nuestro rostro irá reflejando ineludiblemente esas lineas que denotan que estamos madurando, que el tiempo pasa también para nosotros. 
Puede que nos empeñemos en quitar las pilas a los relojes, que queramos detener el tiempo y se nos olvide dar la vuelta al reloj de arena para que así parezca que el tiempo se detuvo.
Pero no olvides que las arrugas son costuras de  el envés del alma. Son el mapa de nuestra historia. 


Sara Gómez Mendiguchía