martes, 20 de enero de 2015

Memorias de una muerte anunciada


Camino entre los vivos
Me dejo morir en un mar de incertidumbre
Deje que las arenas movedizas me engulleran
Me inmolé, como los soldados en guerra antes de pasar la vergüenza de su derrota.
Dejarse morir...
Elegí el camino más fácil
No ver
No decir
No sentir
Y las palabras atascadas en mi garganta me asfixian como tus manos apretando mi cuello sin descanso,  dejando solo el tiempo suficiente para ver mi vida pasar y solo entonces me sentí  capaz de gritar, de pedir ayuda, de defenderme de este ataque mordaz, cuando sólo me queda un hilo de vida, cuando ya estoy agonizante...
Y te das cuenta que ya no hay nada que te salve y aún así te aferras a ese resquicio de aire que queda en tus pulmones esperando que sea suficiente para salvar esta muerte anunciada.

Cavé mi propia tumba
Palada a palada
Esperando que todo acabara
Así como se consumen los cigarros
Calada a calada
Observando el humo
Sabiendo que el veneno ya está en mi cuerpo
Que ha calado hasta mi alma
Y miro como se escapa la eternidad
Cómo la arena entre los dedos
Y ya no hay regreso
No hay marcha atrás
El foso ya está terminado
Me dejo caer lentamente
Cómo las hojas de los árboles
Porque mi corazón no resiste
Porque no tengo fuerzas
Para aferrarme a la vida.

Sara G. Mendiguchia

#creando

NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO