sábado, 17 de enero de 2015

Viento...


A veces dejo que el viento me acaricie,
que enrede mi pelo,
que roce la delicada piel de mi alma
que añora el calor de tus manos
la miel de tus labios
la fuerza de tus abrazos.

Me pierdo en el recuerdo
de tu piel pegada a la mía
de tu olor que impregna mis sentidos
que estremece mi cuerpo
provocando la tormenta perfecta.

Y me dejo llevar...

Sara Gómez Mendiguchia