martes, 8 de septiembre de 2015

Mil espinas en mi corazón

Mil espinas atraviesan mi corazón
Aún late, débil y casi ausente
Dicen que el corazón no duele
Mienten
Duele cada rasguño,
cada espina atravesándolo,
duele la sangre que se derrama
y que no volverá.
Herido de muerte y este dolo que provocaste no te fue suficiente, no fue suficiente herir mi piel, que tuviste que ir directo al corazón, no te valió dejarme sin aliento y sin voluntad que tuviste que provocar la muerte, esta muerte lenta y dolorosa que sabe que ya no hay marcha atrás, ni perdón, ni oportunidades, ni tu voz inquiriendo la mía,  ni nuestros labios llamándose. No, ya no, nos matamos aquella mañana, atravesandonos el corazón mutuamente, sin un porqué, solo con la última mirada del que sabe que morimos allí mismo y después...la nada

Sara Gómez Mendiguchia