viernes, 4 de diciembre de 2015

Donde empezamos

Vuelvo a donde empezamos
Aunque no sé en realidad cuando fue
Cuando fue que tus ojos empezaron a reposar en los míos y tampoco cuando los mis ojos se dejaron invadir por aquel no sé qué que tienen los tuyos
Cuando fue que mi piel se erizo al rozar la tuya, ese escalofrío que surgió de lo más profundo de mi alma que inundó mi ser y todas las voces en mi cabeza , la sangre de mis venas, el corazón y la respiración, se pararon al unísono.
Cómo si los relojes decidieran parar el tiempo y la tierra tragarse todos los muros que construí a mi alrededor.
Esos que debían impedir que alguién llegará hasta mi ser y descubriera que existo, que estoy viva, que me demostrara que no eran muros, era mi tumba abierta, que debía salir de ella y aceptar de nuevo te quieros y dejar que la luz del sol vuelva a calentarme, que el viento atuse mi pelo, arrumacos al calor de una lumbre o contemplar las estrellas desde cualquier playa aunque no encontremos la estrella polar o no sepamos de constelaciones.
Pero sí de miradas
Del tacto de nuestra piel
Del calor de nuestras manos
Del deseo de nuestros cuerpos
De los anhelos de unos labios que se buscan y se encuentran
Y se encuentran

Sara Gómez  Mendiguchia