viernes, 1 de abril de 2016

El olor de su voz

Su color de voz era todo lo que queria en este día.
Sólo eso.
Y no era tanto.
Escuchar por un instante el susurro de unos labios pronunciando mi nombre.

Pero llega la madrugada y ya se agota la ilusión y la esperanza da lugar a la desilusión

Creeré que no existes
El cielo que no tocaré
La historia que no contaré.
O sí, desde la imaginación.

La vida que te da todo, todo y más.
Y sin embargo le pedimos imposibles.

Escribimos imposibles pensando que son reales. Que se puede. Que existe.

Y ni siquiera sabemos si nosotros mismos somos reales.

Quién sabe si solo somos el recuerdo del pasado que una y otra vez se repite solo que con novedades de por medio.

Quien lo sabe...

Sara Gómez Mendiguchía