La noche cae, como cada día.
Y mientras el otoño avanza, la oscuridad se hace presente un poco antes cada día, ganando minutos al día, dejando que el sol acaricie un poco menos nuestros cuerpos.
Y con la noche llegan los pensamientos y todo se hace más presente, adquiere una magnificiencia casi insalvable y cae como losas sobre el alma ya cansada de tanto batallar en guerras impuestas sin saber siquiera en nombre de quien o de qué se decidió la batalla.
Y la noche avanza certera en incertidumbres, desangrando cuerpos en los que ya no queda casi nada por derramar o eso parece, porque mañana volverá por si acaso quedo un resquicio de vida o esperanza, por si acaso no te ahogaste con las lagrimas de la noche anterior, por si acaso no fue suficiente.
Pero da igual. Da igual cúan grande sea la losa con la que aplaste la noche, da igual si las lagrimas nos ahogaron o si nos desangramos en delirios de desesperación.
La mañana llegará y el sol siempre gana, lavanta losas con el soplo de la primera brisa del amanecer, seca lagrimas que ayer imnundaban almuadas y las guerras, antaño insalvables, solo son batallas de otra alma que ya no interesan.
Y todo nace de nuevo cada amanecer y lo transforma, la desesperanza en esperanza, las puertas se abren y hasta el corazón ya en asistolia vuelve a su ser.
Que la noche no nos aplaste.
Que el amanecer nos resucite.
Nankurunaisa
Buenas noches.
Sara Gomez Mendiguchia.
Ereiten duzuna biltzen duzu, eta ematen duzuna biltzen duzu. Beraz, ez egin besteei zuri egin nahi ez zenukeena, eta saiatu beti jaso nahi duzuna ematen.
ResponderEliminarBeti izango zara nire "kaixo" gogokoena eta nire "agur" gogorrena.
Agur, Sarai.