Hoy al despertar la inquietud se apoderó de mí. Realmente no ha pasado nada, hacia tanto que no pasaba nada que ya no lo recordaba.
Las agujas del reloj marcando minutos, horas, días, girando impasibles. Y tú te acostumbras.
Te acostumbras a soñar en soledad
A los amaneces sordos de compañia
A los atardeceres precediendo noches tranquilas
Y a los sueños eternos que anuncian amaneceres.
Y la vida gira sobre si como la tierra al sol
Casi sin percibirlo
Sin sentirlo
Sin escucharlo
Y te acostumbras
Y un día por casualidad escuchas antes a tu corazón que a la razón
Y no sabes porqué
Te dejas llevar
Te deshaces de la coraza con la que sales a caminar,
le robas valor al miedo,
esperanza a la incertidumbre,
arrojo a la cobardía
Y la vida se vuelve a mostrar ente ti
Te sorprende
Te invade
Te provoca
Te enciende
Y...
El cuerpo lo siente
Lo ve
Lo sabe
Lo vibra
Lo huele
Lo imagina
Lo acaricia
Lo anhela
Y no lo evita.
Sara G. Mendiguchia
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