Las emociones salen a borbotones por los poros de la piel y la suave espiración atrapa lo que la mente no se atreve a pronunciar
La respiración contenida mientras la intuición hace el resto.
Un no sé qué que te atraviesa el pecho y encoge el estomago.
La noche fría se convierte en cobija de un alma inquieta
Mientras el cuerpo espera respuestas a preguntas, aún no expuestas.
Y tu voz en la mañana hace estremecer el cuerpo y abriga el alma.
Dejemos que hable...
Sara G. Mendiguchia
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