y el eco de un antiguo canto que la noche desata.
El bosque es un testigo mudo, donde los árboles guardan secretos.
Secretos donde la vida y la muerte comparten espacio.
Caminar por este bosque es comprender que nosotros también somos parte de ese equilibrio. Cada respiración nuestra es vida que tomamos del aire que los árboles exhalan, y cada paso nos recuerda que, al final del sendero, la tierra nos espera con la misma ternura con la que recibe a la semilla. En el bosque, nada se pierde, todo se transforma en un suspiro de pasión por la existencia.
Sara G. Mendiguchia
Sara G. Mendiguchia
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