martes, 6 de enero de 2026

Dragón

Este año tampoco me regalaron un dragón. 
Siempre pido un dragón, ese ser mitológico que atrapa mi mente, sí, algo facilito... 

Hoy entendí que el dragón vive dentro de mí. 
Hoy lo miré a los ojos, justo antes del primer sorbo de café, 
Y lo vi
Y me vi
Y no era una bestia ajena
Era el reflejo de mi propia alma. 

Sabía, en el mismo segundo en el que nuestros ojos se cruzaron, que no era mi enemigo. Es el mapa de mi mundo interior. 

Mi dragón habita en la tensión entre mi mente consciente y mis impulsos más profundos. 

Guardián de mis límites 
El fuego interno que me protege o me impulsa. 

Él me ha enseñado que el fuego puede consumir, pero también puede templar el acero de mi carácter.

Me invita a volar y ver el horizonte desde su altura, donde las preocupaciones se hace diminutas. 

Entre sorbos de café, lo vi. 

Sara G. Mendiguchia

No hay comentarios:

Publicar un comentario