Me pierdo,
porque en tu mirada
el mundo exterior
se vuelve ruido blanco.
Busco ese punto exacto
en tus pupilas
donde no necesito explicaciones,
donde mi nombre no es una palabra,
sino un eco tu pensamiento.
Es una urgencia casi física
de naufragar en tu iris,
de dejar que la marea de tu mirada
borre mis huellas
y me despoje de todas mis certezas.
Es irracional,
lo sé,
buscar refugio
en algo tan vasto e inasible.
Pero hay una paz extraña
en el hecho de no encontrar
el camino de vuelta,
en aceptar que prefiero
estar perdida en ti
que perfectamente ubicada
en cualquier otro lugar.
Sara G. Mendiguchia
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