Y he descubierto que un minuto tiene sesenta abismos que me separan de ti y que el reloj es un verdugo que se detiene justo cuando más prisa tiene mi corazón por alcanzarte.
Ando contando segundos.
Nos obsesionamos con las horas, pero la verdad habita en los instantes breves: el parpadeo antes de un beso, el suspiro antes de una decisión, el silencio previo a la tormenta. Contar segundos es la única forma de entender que estamos vivos, aunque sea a cuentagotas.
Es ponerle música a la espera, aunque sea la música monótona y metálica del segundero chocando contra el cristal.
Contar segundos es mi forma de decirte que te espero con las puertas del alma abiertas.
Como el rocío que cuenta los segundos antes de que el sol lo convierta en luz.
Sara G. Mendiguchia
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