Y no es fragilidad, es saber que no tenemos todas las respuestas,
y está bien.
Es mostrar nuestras sombras y que las abracen, porque justo ahí es donde pueden abrazarnos, sin máscaras ni armaduras.
Y está bien.
Aún cuando sintamos que nos harán daño de nuevo.
Porque no se trata de sobrevivir, sino de vivir.
Y está bien.
Y lo digo yo, que tengo el arte de ponerme y quitarme la armadura a cada instante.
Y está bien.
Sara G. Mendiguchia
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