sábado, 7 de febrero de 2026

Ecos del silencio

Tengo un defecto 
Escucho tanto
que escucho 
los intervalos entre 
las palabras. 

Aprendí que lo que no decimos 
a veces
pesa más que lo que sí decimos. 

A veces es cruel para mí. 
Otras una bendición.

Es la acústica del silencio
donde el eco de la voz silenciada
resuena en una vibración
casi imperceptible. 

Casi.

Es el estruendo de un alma 
que solo quería mostrar 
la superficie. 

Son las palabras 
que no encuentran
el camino al exterior 
porque el miedo 
las consume.

A veces la bendición
que me permite 
abrazar lo invisible
y entender el amor, 
o el dolor, 
mucho antes 
de que se conviertan 
en sonido.

A veces la crueldad 
que me obliga 
a ver el fondo
de seres disfrazados
de espejo, 
queriendo reflejar 
almas ajenas. 

Y a veces me encierro, 
deliberadamente, 
solo para no oír los ecos
del mundo. 

Sara G. Mendiguchia

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