domingo, 8 de febrero de 2026

Querido papá

Querido papá:
Te echo de menos, tanto que no me cabe en el pecho. 
Te escribo y sé que ya, la remitente de esta carta soy yo misma. 
Hoy, a las tres y treinta y cinco, la primogénita que me hizo madre y a ti abuelo cumple veinticinco años... Veinticinco y es tan bonita, tanto. No se puede explicar, no al menos mientras lloro. 
Mañana, en alguna hora extraña de la tarde, hará nueve años que tu cansado corazón no quiso amanecer. Y sigue doliendo. 
Y veinte tres días fueron los que faltaron para que mecieras a tu última nieta entre tus frágiles brazos. 
Que extraña es la vida a veces papá. 
Mamá te sigue recordando, como cada día, aunque el olvido se hace cada día más presente, más del que soy capaz de asumir, y su fragilidad y fortaleza discuten a menudo, como en las películas de indios y vaqueros, entre montañas y riscos, a ratos ganan unos, a ratos otros, pero con un final predecible. 

Mientras tanto las cosas van sucediéndose y nos adaptamos como la velocidad de un coche en aquellas carreteras de montaña que tanto te gustaban. 

Yo te sonrió todos los días. 
Todos te sonreímos todos los días. 
Aunque hay días que no se nombran porque cuando por fin llueve, diluvia... 


Sara Gómez Mendiguchia


No hay comentarios:

Publicar un comentario