me provocas
y me arrancas
con una intensidad
que no sabía
que podía albergar.
Es una danza invisible
donde mi lógica
se rinde a tu fuego.
Me rozas el alma
con un hambre
que desborda el tiempo.
Hay una fuerza en ti,
algo que no se ve
pero se impone,
que atraviesa
mis defensas
sin pedir permiso.
Eres el pulso
que acelera mi calma.
Sara Gómez Mendiguchia
No hay comentarios:
Publicar un comentario