domingo, 1 de marzo de 2026

Martes


Y no sabía que un martes cualquier pudiera albergar tantos sueños. 
Un martes, los martes no hablan, solo transcurren, se dejan llevar como las hojas de otoño por el viento, los martes se amontonan en un rincón para verlos pasar entre el devenir de las cosas por hacer, son el dejarse llevar de entre semana, no tienen el entusiasmo de un viernes, ni el hastío de los lunes, ni el casi algo de los jueves. 
Y sin embargo ahora huelen a mar, al tacto de la arena, a ese primer 'hola' donde las paredes de mi soledad se volvieron transparentes, donde no sabía tu nombre completo, ni tus miedos, ni el color de tus sueños, pero sentí esa calidez de domingo por la tarde, ese refugio que solo se halla bajo el propio techo. Me sentí en casa y no lo sabía porque era martes y los martes no pasa nada... 
Y pasó todo. 


Sara G. Mendiguchia

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