lunes, 16 de febrero de 2026

Trece

   Treinta amaneceres 
Trece
Y mi piel 
ya tiene memoria de ti. 
Trece
Y me has habitado 
de una forma tan absoluta 
que a veces no sé 
dónde terminan mis dedos 
y dónde empieza tu latido. 
Trece
Y mis manos 
han aprendido 
el relieve exacto 
de tu espalda. 
Trece
Y tu nombre 
es la única palabra 
que no me canso 
de deletrear. 
Trece
Y empezamos 
siendo extraños 
jugando con fuego 
y terminamos convertidos 
en la misma llama, 
esa que devora 
las horas sin pedir permiso.

Treinta
Entre el suelo y el cielo


Sara G. Mendiguchia


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