domingo, 1 de marzo de 2026

Indomable


Soy alma indomable, no puedes habitar en mi sin provocar un incendio a campo abierto. 
No temo al vértigo de una presencia que no sabe pedir permiso ni entiende de muros. 
Habitar desde la pasión ingobernable es una danza de intensidades compartidas. 
Es casi insoportable, porque habitar en alguien ingobernable es el vértigo de ser amado por alguien que no puede ser domado por el tiempo, ni por la distancia, ni por la lógica.

Y si decido habitar en ti, no pido permiso, lo hago con la ferocidad de quien no tiene más patria que el abismo y la piel.
Echaré raíces en tus silencios, derribaré las puertas de tu cordura para que el aire entre salvaje, ese aire que corta pero que te obliga a sentirte vivo. 
No dejaré piedra sobre piedra en tu intervalo de certezas. 
Porque cuando un alma salvaje hace nido en el pecho de otro, no lo hace para descansar; lo hace para que ambos, de una vez por todas, aprendamos a arder sin miedo a consumirnos.


Sara G. Mendiguchia

No hay comentarios:

Publicar un comentario