Son la memoria de los ayeres y los mañanas construyéndose.
Estas en cada intervalo del tiempo en el que existo mientras el minuto que transcurre se convierte en lejanía y espero con impaciencia que el siguiente segundo te devuelva a mi lado.
Es encontrar el camino de vuelta en un laberinto de pensamientos donde, a veces, resituarse se convierte en andar de vuelta por pasillos ya transitados, esperando encontrarte de nuevo.
Es inventar el abrazo de ahora y el de mañana, con el que quedó impregnado en mi memoria ayer.
Es un fotograma en blanco y negro repitiéndose sin descanso. Como las películas antiguas rayadas de tanto verlas.
Es la memoria jugando a tenerte.
Sara G. Mendiguchia
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