miércoles, 22 de julio de 2026

Anatomía de la tormenta

Tengo fantasmas habitando memorias
y calmas que nacieron de tempestades.
Son sombras tibias, ya sin furia,
testigos mudos de viejas ansiedades.
El viento que antes derribaba muros
hoy solo mece las cortinas del olvido.
Ya no hay naufragio en este pecho,
solo el susurro de lo que ha vivido.
Se aprende a convivir con el invierno,
a tomar el café con la nostalgia,
a ver que el trueno que nos daba miedo
dejó una tierra húmeda y sabia.
No busco ya espantar las viejas sombras,
ni pretendo negar mis tempestades;
hoy mis fantasmas cuidan del silencio
en este puerto de tranquilidades.
Miro hacia atrás sin ira ni lamento,
acepto el fuego que quemó mis naves,
pues hizo falta cruzar el sufrimiento
para entender la belleza de hoy.


Sara G. Mendiguchia

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