martes, 22 de septiembre de 2026

DESASOSIEGO

Hay veces que el desasosiego entra en mi pecho, esa sensación profundamente humana y a veces aterradora, porque no sabes por dónde amanecerá. Si realmente te indica el camino o son los fantasmas acomodándose de nuevo.
Se instala como una niebla espesa que desibuja las certezas del día anterior. En ese umbral de la incertidumbre, el corazón late con la duda de si esa presión es una brújula o una trampa. ¿Es el alma que avisa un cambio necesario, un timón que gira hacia un rumbo desconocido? ¿O es simplemente el eco de viejos miedos que, como inquilinos tercos, regresan a ocupar los rincones que creíamos haber limpiado?

Al final, sea camino o sea fantasma, la mañana siempre llega, y con ella, la oportunidad de elegir qué hacer con lo que ha quedado en pie.


Sara Gómez Mendiguchia

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