Hay veces que algo grita,
no sabes el qué
no sabes lo que dice.
Pero grita tan fuerte que no puedes obviarlo.
Es un grito sordo o tal vez mudo.
Ambos.
De esos que están dentro de uno pero no encuentran palabras,
no encuentran como hacerse entender.
No hay sonido real.
Pero retruenan.
Es como si supieras que la tormenta está por llegar
porque el cielo habla
antes de tronar.
Es la lava del volcán queriendo salir,
encontrando el camino para emerger.
Es una alarma inminente antes de que la razón pueda etiquetarla.
Es,
antes de ni siquiera nombrarlo.
Sara G. Mendiguchia
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