domingo, 20 de abril de 2014

REFLEXIONES

Hay veces en la vida que es conveniente pararse a reflexionar sobre uno mismo.
Mirarse desde arriba, desde otra perspectiva, desde fuera, observarse.
Aunque implique hacer un parón .
La vida, la rutina, nos envuelve tanto que a veces no tenemos tiempo de ver de verdad que es lo que estamos haciendo en ella, si realmente la vivimos o simplemente nos dejamos llevar, no somos conscientes de nuestro yo, ni de nuestros deseos, dejamos lo que de verdad nos importa solo por seguir viviendo de manera monótona, rutinaria.
Así que toca  verse, pero verse de verdad, desde dentro... y desde fuera.
Es complicado, se trata de analizar cada aspecto de tu ser, por que haces lo que haces, por que sientes lo que sientes, si es realmente lo que deseas hacer o solo es una imposición impuesta por la sociedad donde vivimos o donde nacimos.
Reflexionar sobre la persona que somos en este instante, ser consciente de nuestros sentimientos, de por que actuamos de una manera u otra,  como nos afecta aquello que nos rodea, si lo que hacemos esta bien hecho o por el contrario necesitamos un cambio radical, quitar de nuestra vida todo aquello que no nos hace bien, que nos estorba para ser la persona que queremos ser, que decidimos ser en algún momento de nuestra vida y por la razón que sea ese algo no nos deja avanzar y que si no nos ponemos a meditar sobre nosotros mismos y nuestros verdaderos objetivos no seremos capaces de verlo ni de cambiarlo.
Si encontramos algo que no nos deja avanzar ¿seremos capaces de cambiarlo? ¿soy consciente de mi  estado emocional? ¿se puede volver a empezar? ¿puedo volver a ser quien realmente decidí ser? ¿puedo quitar de mi vida todo aquello que no me deja ser feliz?
Aprendí que somos lo que pensamos, toca cambiar pensamientos negativos, casi todos hacia mi misma, por positivos.Toca educar a esa cotorra mental que se empeña en maltratarme, que empiece a quererme un poco o la voy a tener que cerrar el pico.
Puedo, sé que puedo, quizá he dejado que la tristeza me embargara, me he dejado caer sin darme cuenta, me equivocado y he actuado de una manera que jamás pensé que lo haría, sí , hay piedras en mi camino que me han hecho tropezar.
Pero también sé que tengo la fuerza, que puedo levantarme, enmendar el daño, curarme las heridas, cambiar todo lo que no me hace bien y seguir adelante, pero ahora de la manera en la que quiero andar, la que me hace feliz .



Sara Gómez Mendiguchia.