martes, 20 de octubre de 2015

Sin corazón

Si pudiera andar sin corazón
Sin ese tictac
Sin la sangre fluyendo impertinente e imperturbable por la venas ...una y otra y otra vez, sin esta respiración que tanto me agota a veces y a ratos...
Sin corazón, sin respiración  que se perturbe con el sentimiento más inoportuno, pero entonces tendría que prescindir de la piel también, tan sensible que se muestra ante las sensaciones, incluso las imaginarias, entonces tendré que prescindir hasta de los sueños que ahogan mis noches y de mis ojos que te ven aún sabiendo que no estás. Prescindiré también de mi olfato para no recordar el olor de tu cuerpo y quizá sea necesario que olvide pronunciar cualquier sonido que mi garganta quiera emitir, no vaya a ser que sin querer pronuncie tu nombre y todo esto haya sido en vano.
No sé quizá aún con todo sólo conseguiré ser un ser inerte, sin alma, sin vida, sin nada.
Nada que ofrecer, nada que esperar, nada que sentir.
Entonces mejor seguiré con este impertinente corazón y te convertiré en las espinas de una rosa que jamás debí oler.

Sara Gómez  Mendiguchia